Ecce Oscar!

Diciembre 31, 2007

Excursión a la montaña

Archivado en: Uncategorized — Gigi @ 12:47 am

El día 1 de enero de 2008 me voy de excursión por unos días a algún punto indeterminado de los Picos de Europa… si me lo permite mi delicada salud, algo que nunca se puede asegurar.

Sea como fuere, qué mejor ocasión para recordar los magníficos comics de Tintín, y reproducir en estas humildes páginas el brillante monólogo del Capitán Haddock sobre la montaña, que podemos leer en “Tintín en el Tibet“:

La montaña como paisaje no me molesta demasiado… pero emperrarse en subir montones y montones de piedras, eso no lo concibo. Y para tener luego que bajarlos otra vez. Entonces, ¿a qué conduce?, dime… Sin contar que siempre hay peligro de dejar ahí los huesos. No se ve otra cosa en los diarios: “drama en la montaña por aquí… drama en la montaña por allá”… No, las montañas por mí que las supriman. 

Diciembre 30, 2007

Se fueron con la mayoría

Archivado en: Uncategorized — Gigi @ 1:42 am

Recuerdo de 12 personas que fallecieron en 2007, una por cada mes, ejemplos para quienes seguimos en este mundo de lo variado de los afanes humanos y de la multitud de caminos que cada uno de nosotros puede elegir en su vida a partir, por ejemplo, del nuevo año.

Feliz 2008.

1 de Enero. Werner Hollweg, tenor:

9 de Febrero. Alejandro Finisterre, inventor del futbolín:

25 de marzo. Andranik Markarián, Primer Ministro de Armenia:

 

 

23 de abril. Boris Ieltsin, Presidente de Rusia (1991-99)

 

 

11 de mayo. Malietoa Tanumafili II, Rey de Samoa.

 

 

19 de junio. El Fary, cantante:

 

 

30 de julio. Ingmar Bergman:

 

28 de agosto. Antonio Puerta, futbolista:

 

6 de septiembre. Luciano Pavarotti, tenor:

 

16 de octubre. Deborah Kerr, actriz:

 

21 de noviembre. Fernando Fernán Gómez, actor y director de cine:

 

5 de diciembre. Karlheinz Stockhausen, compositor de “música contemporánea“:

 

 

P.S.: Ingmar Bergman, tus hijos no te olvidamos.

 

Diciembre 26, 2007

Feliz Navidad a todos

Archivado en: Uncategorized — Gigi @ 12:47 pm

O plagiando la brillante felicitación de Krusty:

Have a merry Christmas, Happy Hanukah, Kwazy Kwanzaa, a tip-top Tet, and a solemn, dignified Ramadan.
 
 
 

Diciembre 19, 2007

Deutschland über alles

Archivado en: Uncategorized — Gigi @ 8:36 pm

Curiosa la historia del himno alemán.

La música fue compuesta en 1797 por Joseph Haydn para el poema “Gott erhalte Franz, den Kaiser“, (Dios salve al emperador Francisco), de Lorenz Leopold Haschka. Esta versión se convirtió en himno del Imperio Austriaco en 1826, y en 1867 en himno del Imperio Austrohúngaro.

Sonaba algo así como:

En 1918 desapareció el mítico Imperio Austrohúngaro, y de sus cenizas se creó la República de Austria, estado contradictorio desde su propio nombre: Austria en alemán se dice Österreich, que significa “Imperio del Este“, así que Republik Österreich significa algo así como “República del Imperio del Este“.

Lógicamente los republicanos austriacos decidieron abandonar su himno, recordemos titulado “Dios salve al emperador“, y comenzaron una búsqueda absurda de himnos a cada cual más aburrido. El himno actual de Austria, desde 1946, es el siguiente peñazo:

Pero “Gott erhalte Franz, den Kaiser” no desaparecería de escena.

Los alemanes, tan listos ellos, aprovecharon que en Austria habían dejado libre la musiquilla de marras y ascendieron a rango de himno nacional alemán la letra que un tal Hoffman había compuesto en 1841 para la melodía de Haydn: El Deutschlanlied o Deutschland über alles. Traducción de la Wikipedia:

Alemania, Alemania sobre todo,
sobre todo en el mundo,
si siempre se queda unida fraternalmente
para la protección y la defensa.
Desde el río Mosa hasta río Niemen,
Desde el río Adigio hasta el Belt,
Alemania, Alemania sobre todo,
¡sobre todo en el mundo!


Mujeres alemanas, lealtad alemana,
Vino alemán y canciones alemanas
Seguirán muy altamente estimados
En todo el mundo,
Y nos inspirarán a hazañas nobles
Toda nuestra vida.
¡Mujeres alemanas, lealtad alemana,
Vino alemán y canciones alemanas!


Unidad y justicia y libertad
Para la patria alemana;
Eso persigamos todos
Fraternalmente con corazón y mano.
Unidad y justicia y libertad
Son el voto de la felicidad;
Florece en la gloria de esta bendición,
Florece, patria alemana.

La bella versión de Hoffman fue oficial entre 1922 y 1949. Tras 1949 alguien decidió que era buena idea quitar eso de “Deutschland über alles” y dejar sólo la tercera estrofa. Quizás algo de vergüenza colectiva ante el recuerdo del nazionalsocialismo, o quizás tan sólo de su derrota.

Es intereante, sin embargo, la reacción que este himno provoca en ciertos individuos pertenecientes a pueblos muuuy lejanos.

Suena el himno nacional de la República Federal de Alemania en Teheran. Miles de iraníes en las gradas del estadio. Atención al saludo de la afición local a los acordes del Deutschlandlied, a partir de 01:21.

Aunque casi mejor volver a los melancólicos versos de Halschka y al “Gott erhalte Franz, den Kaiser“, versión de unos colegiales noruegos.

Y para acabar este post, que el vendedor de comics de los Simpsons quizás calificaría como “el peor de la historia“, un simpático vídeo con una versión en inglés de 1943 del himno soviético, ilustrado con imágenes del que era por aquel entonces líder supremo de la URSS, Josef Stalin.

Que lo disfrutéis.

 

 

Diciembre 18, 2007

Ludovic Orban y el carnet de conducir

Archivado en: Rumania — Gigi @ 1:19 pm

No se me viene a la cabeza un mejor ejemplo para ilustrar aquel dicho de “no pongas al zorro a cuidar de las gallinas” que el Ministro de Transportes de Rumania, el carismatico Ludovic Orban.

Ludovic Orban es un tio especial.

Para empezar, no todo el mundo puede presumir de poder enchufar a un hermano para el puesto de Comisario Europeo, aunque sea comisario de “multilinguismo” (cargo que refleja adecuadamente el peso de Rumania en la Comision Europea).

Es tan guay Ludovic Orban que es capaz de ser el unico miembro del Comite Politico Central del PNL en votar contra la composicion del gobierno Tariceanu II, para el cual el mismo estaba propuesto como Ministro de Transporte, y pese a todo aceptar el cargo.

Pero a Orban no le ha cambiado el hecho de llegar a ministro. Sigue siendo el mismo impresentable que antes:

Ludovic Orban es la sonrisa del gobierno. Capaz de acudir al Festival de los Gitanos de Costesti (Oltenia) y comprarle a un comerciante Rrom un traje Armani de dudosa procedencia y precio ventajoso, y capaz de dar una entrevista en radio para contar su experiencia.

Sigue siendo el mismo peligro al volante que acumulo tres accidentes de circulacion entre 2003 y 2007, cuando llego a Ministro de Transportes; accidentes que van desde chocar contra un tranvia en el centro de Bucarest a arrasar con tres coches frente a la Prefectura por intentar aparcar al tiempo que hablaba por el movil.

Sigue siendo el mismo.

Como atestigua el espectacular accidente que sufrio el domingo en Cotroceni, cuando derrapo a causa del hielo y se fue a empotrar contra un incauto Daewoo Matiz que estaba aparcado en las proximidades del palacio presidencial. La policia rutiera de Bucarest ha tenido la humorada de hacer cumplir la ley y retirarle el carnet de conducir, tras lo cual no han perdido la oportunidad de dar una rueda de prensa para que todo el mundo sepa que el Ministro de Transportes dejara de ser un peligro al volante durante los proximos 30 dias.

Orban, el guay, el exhibicionista, no ha tenido ningun problema en conceder decenas de entrevistas para explicar con todo lujo de detalles su version del eveniment rutier, declararse victima del sistema y echarle la culpa de todo al aire viciado de Cotroceni:

Ya lo decia la cancion: Unos que sacamos el carnet, a otros que se lo retiran, y al final, la vida sigue igual.

 

 

Diciembre 17, 2007

Hablando de El Proceso, de Kafka…

Archivado en: Uncategorized — Gigi @ 7:49 pm

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.


-Tal vez -dice el guardián- pero no por ahora.


La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:


-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.


El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un banquito y le permite sentarse a un costado de la puerta. Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:


-Lo acepto para que no creas que has omitido algún esfuerzo.


Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.


-¿Qué quieres saber ahora?-pregunta el guardián-. Eres insaciable.


-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?


El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:


-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

Diciembre 13, 2007

Guía del autoescuelista balcánico

Archivado en: Rumania, Vida diaria — Gigi @ 6:56 pm

Hace apenas unas horas he conseguido aprobar los exámenes para obtener el carnet de conducir. En Craiova, Oltenia, Balcanes.

Gracias a todos los que me han felicitado y a todos aquellos que me hubieran felicitado si se lo hubiera contado, o que me van a felicitar en el futuro. Gracias también a mi madre, ya que aunque ha sido la única que en lugar de felicitarme se ha apresurado a dejarme claro que no me deja el coche ni de broma, pues bueno, ya se sabe que madre no hay más que una, así que gracias también.

En fin.

Si no me equivoco, debo ser el primer gallego de la historia que se saca el carnet de conducir en el judet de Dolj, efemérides quizás insuficiente para llegar a figurar algún día en la wikipedia, pero al menos digna de incluir en mi antología de rarezas.

Y como este blog, al tiempo que es una entretenida antología de rarezas tiene unas vagas pretensiones de divulgación y formación, entremos en materia, pues no descarto que algunos de mis lectores se decidan a seguir mi ejemplo e intenten obtener su permiso de conducir en la policia del judet Dolj.

Guía del autoescuelista balcánico, en 13 capítulos:

1) Contrato de alquiler en la provincia de Dolj. Imprescindible que el contrato se legalice en la Autoridad Financiera del municipio en cuestión (en mi caso Craiova); normalmente la legalización implica una subida en el alquiler para que el propietario acepte nuestra absurda pretensión de tener los papeles en regla.

2) Cuenta bancaria en una sucursal de la provincia de Dolj, con al menos 100€ de saldo. Parece sencillo a priori, pero no nos confiemos. Yo tuve que recorrerme tres sucursales distintas del centro de Craiova para que alguien se dignara a abrirme una miserable cuenta.

En el BRD me dijeron que debía presentar una factura de gas de un apartamento en Craiova, incluso para abrir una cuenta como no residente (?). Inasequible al desaliento, caminé hasta el Piraeus Bank, donde una mujer muy amable me recomendó que me dirigiera a algún banco acostumbrado a tratar con españoles (!), porque ellos no tenían intención alguna de abrirme la bendita cuenta. Así que probé suerte en el BCR. Decisión correcta, porque tras movilizar a media sucursal y echar tres cuartos de hora rellenando papeles y justificándome por tener dos apellidos en lugar de uno, se dignaron a recojer mis puñeteros 100 € y darme tres o cuatro recibos.

3) Certificatul de inregistrare. Aquí empiezan las emociones fuertes. A estas alturas alguno se estará preguntando para qué demonios es necesario alquilar un apartamento y tener una cuenta con 100€ en el banco si lo que uno quiere es sacar el carnet de conducir. Paciencia.

Con el contrato de alquiler, el resguardo del banco, dos fotografias tamaño carnet, una tasa fiscal de 1 leu y una carpeta (porque hay que traerla de casa), nos dirijimos a la Policia provincial de Dolj y le pedimos al nene politist (señor policía) que nos emita el certificado de registro, que prueba que somos ciudadanos de la Unión Europea con residencia permanente en Dolj.

El autoescuelista balcánico ya se habrá dado cuenta de que es inútil explicarle a un olteno que Dios lo ha creado con dos apellidos y un nombre: Nenea politist llegará a sus propias conclusiones independientemente de lo que le digamos, y si decide que uno se llama Abad, se apellida Oscar, y Rodríguez es una errata del DNI español, hay que aceptarlo sin darle más vueltas.

El certificatul de inregistrare tarda apenas un par de días. Una vez en nuestro poder, además de acordarnos de todos los muertos de los ministros del interior de Rumanía por diseñar un certificado de registro tamaño cuartilla en lugar de algo parecido a un DNI, podemos empezar la scoala de soferi (autoescuela), porque este papelaco nos asigna un Cod Numeric Personal (CNP), como a todos los rumanos.

4) Cazier judiciar. El primer día, el Instructor (con mayúscula) de turno de la autoescuela te dirigirá su speech sobre lo difícil que es completar el dossier para examinarse y, si le da tiempo, te hablará un poquito sobre la conducción. Su principal preocupación será que obtengas el certificado de antecedentes penales (cazier judiciar), que como eres extranjero, tarda más.

Así que te llevará esa misma tarde a la comisaría de policía de turno (una distinta a la del certificatul de inregistrare) y preguntará a nenea politist de la puerta por el horario de solicitud de cazier. “Por las tardes hasta las cinco y media. Es mejor venir a esa hora, que está menos aglomerado que por las mañanas“.

En efecto, no está aglomerado en absoluto.

Al día siguiente a las cinco de la tarde en punto te encontrarás con la ventanilla donde se solicitan los antecedentes penales cerrada a cal y canto. “Cierra a las cuatro y media. Es mejor de todos modos que vengas por la mañana“, te dirá otro policía.

Al día siguiente a las 9:00 encontrarás una cola de unas cuarenta personas esperando a la intemperie para solicitar su cazier. Sólo hay una ventanilla en el minúsculo recinto, el policia se toma su tiempo y tu mientras tanto te congelas. Cuando llegas dentro en la sala donde está la ventanilla compruebas que de hecho sí hay una segunda ventanilla pero no para tramitar, sino para que todo el mundo pague sus 5 lei de tramitación urgente. Nadie sabe muy bien qué pasa con una solicitud si alguien comete la imprudencia de no pagar la tramitación de urgencia, porque después de hora y media en una cola la gente no se fía un pelo y prefiere soltar el miserable billete con la cara de George Enescu antes que arriesgarse a caer en un limbo administrativo.

Los certificados de antecedentes penales se emiten inmediatamente a los rumanos; a tí por ser extranjero te dura unos días, pero en todo caso menos de una semana. Menos mal. Por supuesto, aparecerá cualquier cosa en el lugar reservado para tu nombre: Las combinaciones posibles partiendo de dos apellidos y un nombre son más de las que parecen, y los burócratas oltenos son muy creativos.

5) Aviz psihologic y adeverinta medicala. Llegados a este punto el instructor considera que ya vale la pena interesarse por los certificados médico y psicológico. Así que te llevará a su psicólogo y médico de cabecera.

El “gabinete de psicología” será la fría, oscura y miserable casa de una señora de edad, vestida con abrigo y gorro a lo Elena Ceausescu, que te dará unos tests psicotécnicos raídos y absurdos, que parecen sacados del contenedor de la basura de algún otro psicólogo.

 
La psicóloga tenía un aspecto parecido, sólo que el marido no estaba en casa

Por alguna cuestión de astrofísica que no llego a entender, el aviz psihologic lo habrás hecho mucho antes de empezar la autoescuela; a estas alturas de la película sabes que lo mejor es no preguntar demasiado sobre el sentido de la vida, el universo y todo lo demás.

En cuanto a la adeverinta medicala, el reconocimiento médico dura unos tres minutos, apenas un minuto más de lo que durará el examen práctico de conducción. Pero no adelantemos acontecimientos.

6) Acopio de documentos varios. Una vez tenemos el certificatul de inregistrare, el cazier, el aviz psihologic y la adeverinta medicala, ya nos falta poco para completar el dossier. El instructor nos pedirá una copia del diploma de estudios y de todos los documentos de identidad que tengamos a mano, además del certificatul de inregistrare que ya hemos aportado. En mi caso: El pasaporte, el DNI y la tarjeta de identidad de personal técnico de la Embajada de España en Bucarest.

7) Declaración jurada conforme no se posee carnet de conducir en otro país. Ir al notario en Rumanía es una experiencia traumática. La notaría es un apartamento de tres habitaciones lleno de gente extraña, gitanos hablando a voces, señoras cercanas a los 115 lustros de edad que apenas pueden sostener el bolígrafo para firmar, otras llorando a voz en grito porque no tienen dinero para legalizar una declaración, gente entrando, saliendo, preguntando, pasantes haciendo las veces de asesores jurídicos, caos por todas partes y sobre todo una laaaaarga espera hasta que se termina toda esa farsa.

A duras penas convencerás a la que redacta las declaraciones para que añada tu CNP. Te resignas a que se te identifique con tu DNI y se te ponga un nombre distinto al del certificat de inregistrare y al del cazier. Pagas tus 18 lei y llevas la declaración jurada al Instructor que, satisfecho, anunciará al autoescuelista balcánico que al día siguiente llevará su dossier a la policia de tráfico.

8) Solicitud de registro para el examen. Si ha seguido todos los pasos hasta este punto, el autoescuelista balcánico tendrá su premio: Será el instructor y no él quien solicite su registro para el examen. Nos limitaremos a darle 5 lei en concepto de tasas de registro (no confundir con los 5 lei que habrá que pagar el día del examen en concepto de tasas de examen) y esperar noticias.

9) Declaración jurada conforme se lleva residiendo en Rumanía más de 185 días. Empiezan las sorpresas. El instructor llama al autoescuelista: La policía no acepta el dossier. Aunque tengas una tarjeta de funcionario de la Embajada de España en Bucarest en vigor desde abril de 2006, hay que demostrar que llevamos más de medio año residiendo en Rumanía. Hay que hacer otra declaración notarial. Además, el día siguiente es el último para registrarnos en el examen.

Pero tranquilo, porque tu Superinstructor lo habrá arreglado todo diligentemente con otra notaría distinta a la del punto 7, a la que tendrás que acudir a las 9 de la mañana del día siguiente (los notarios no madrugan demasiado) simplemente para firmar  y… pagar, como siempre. Dicho y hecho. El Instructor aparece a las 9:30 y le das la nueva declaración. Gracias y hasta luego. Cojes un taxi y te vas al trabajo (si eres un autoescuelista balcánico, posiblemente estará a unos 40 kilómetros de Craiova, por ejemplo en Filiasi).

10. Rehacer la declaración jurada del punto 7. Este punto es el más dramático. Te llama el instructor media hora después de terminar el punto 9, cuando ya estás a 20 kilómetros de la ciudad. “Oscar, hay que rehacer la primera declaración jurada. Ahora“. Ordenas al taxista que dé la vuelta y te vas a la notaría. Aparece el Instructor y convence con sus malas artes al pasante de que nos rehaga la declaración jurada sin coste adicional. Ya ni siquiera nos interesa por qué hay que rehacerla.

La notaría está más llena que de costumbre. Pasan muchos minutos. El Instructor se va. “Llámame inmediatamente cuando tengas la declaración“. El taxista se impacienta y entra a preguntar: Tienes que prometerle propina. El móvil se queda sin batería justo cuando te dan la declaración, así que pasas por la autoescuela con el encargo de que se la entreguen lo antes posible al Instructor. Y te vas.

Si lo haces punto por punto como digo yo, el dossier será finalmente aceptado. Harás el examen en tu día. Mientras tanto, si tienes algo de tiempo libre entre trámite y trámite, aprendes algo de legislación vial y a manejar el coche. Nunca está de más.

11. Tasa de examen. El día del examen Llegas a la Facultad de Agronomía a las 7:30 de la mañana. 250 personas abarrotan el vetusto pasillo frente a la puerta de la temida sala. Sólo diré de la gente del pasillo que es mayor el porcentaje de gitanos que de personas que se habrán duchado esa mañana. Sale un tipo que empieza a cubrir recibos. La infame taxa de examinare. La gente se abre paso hacia él a empujones, suelta 5 lei y grita su nombre, que el infeliz funcionario garabatea en un recibo. La farsa dura unos 20 minutos. Sin tu recibo no entrarás en la sala.


Típico tumulto olteno

12. Examen teórico. Se abre la puerta de la sala y aparece un policia. Anuncia que habrá tres turnos de examen y que los candidatos serán llamados por orden alfabético y se les asignará un número. Si te llamas Oscar Abad, serás el número 1.

Los rumanos entran en la sala con su buletin y su recibo; tu entrarás con DNI, pasaporte, certificado de registro, recibo y, en su caso, tarjeta de la embajada de España.

La Comisión de Examen sabemos que está formada por cuatro policías, de los cuales el jefe es el Subcomisario Petrescu. Un tipo autoritario y carismático, que dirige al autoescuelista balcánico y sus apestosos colegas un discurso de los que hacen huella.

En la hoja de respuestas se completa una declaración responsable en la que se incluye el nombre del Instructor y del profesor de teoría (?). En el caso de no haber frecuentado demasiado las clases teóricas de la autoescuela, que todo puede suceder, el Instructor se habrá preocupado con anterioridad de escribirte en una hojita el nombre de un profesor de teoría cualquiera.

A continuación se reparten los exámenes, unos cochambrosos pedazos de plástico a todo color tamaño A3, de los cuales se nos dice que hay 30 distintos. Tenemos 30 minutos, 26 preguntas con tres posibles respuestas (a, b y c), que pueden ser múltiples, y hay que acertar como mínimo 22.

Cuando el autoescuelista termina su examen, pasa su hoja de respuestas al policia que le haya tocado en gracia. Nenea politist coje entonces su plantilla de respuestas, un plástico transparente con agujeros que deben corresponderse exactamente con las X que hemos marcado en la hoja de respuestas. Si el intrépido autoescuelista acierta 22, como el arriba firmante, es declarado admitido y convocado a las 11 de la mañana para recibir nuevas instrucciones.

13. Examen práctico. Llega lo mejor. Puede suceder que el Instructor tenga a otro autoescuelista aprobado el mismo día, y entonces llega la locura. Mi caso:

Aparece el instructor y nos dice a mí y a Luiza (la otra chica): “Intentad que os hagan el examen uno a continuación del otro, para facilitar las cosas” (!). Entramos en la sala. Unos 90 aprobados del total de doscientos y pico que se presentaban.

Petrescu nos da un speech general. El policía que nos tiene que examinar a Luiza y a mí, el más gordo y viejo de los cuatro, anuncia el punto desde el que tiene que hacer el examen a cada uno de los más de 20 candidatos que tiene. Sin decirnos la hora aproximada, el orden ni nada. Tampoco nos dice su nombre. Si se le pregunta algo se mosquea. Caos.

Salimos. El Instructor nos pregunta. Intenta deducir que primero hará el examen Luiza y después, más tarde, yo. Jamás podré entender cómo llegó a tal conclusión. En cuanto a la hora del examen, ni idea: Puede ser en media hora o en tres horas. Nadie lo sabe. Le describimos el aspecto del examinador, pues el Instructor conoce al dedillo a los cuatro: Quizás sea Niculae, un viejo conocido suyo (bien). Esperamos a las puertas de la Facultad a que salga el examinador para señalárselo al Instructor.

Mientras tanto decidimos el plan logístico. El Instructor irá con Luiza al estadio Ion Oblemenco (su punto de partida) y yo iré con el novio de Luiza en su vetusto Dacia 1410 tuneado a mi punto de partida, el estadio Tineretului. Sale el examinador: Es Niculae. El Instructor sonríe y nos vamos.


Dacia 1410

Espero en el estadio Tineretului. Justo detrás nuestra hay un coche de examen esperando a Niculae, como yo. No olvidemos que estoy en un Dacia tuneado. La ciudad está infestada de autoescuelas en examen. De repente aparece Niculae. Bajo del coche y le digo que mi Instructor está con otro candidato en el Ion Oblemenco. Me ordena que llame inmediatamente al Instructor y que traiga el coche, y mientras tanto sube con el chaval del otro examen (en el examen práctico en Rumanía se montan en el coche sólo el examinador y el examinado).

El candidato pone el intermitente pero tarda en salir. Mucho tráfico. Mientras tanto llega mi Instructor. Hay un momento de caos en el que no sabemos si debe volver al estadio Oblemenco con Luiza, porque es posible que el recorrido del examen que está haciendo ahora mismo Niculae termine precisamente allí, y espere encontrarse a Luiza y su coche, que mientras tanto ha venido al punto del cual se dispone a partir.

Pero las dudas terminan inmediatamente. El candidato, nervioso, se arroja a la carretera delante de un coche; Niculae tiene que pisar el freno para evitar el accidente. Suspenso. Es mi turno.

Nos subimos al Fiat, y como buen listillo ajusto el asiento, los espejos y pongo el cinturón de seguridad. “Arranque“, dice imperativo Niculae. En ese momento me doy cuenta de que las llaves no están en el coche. Se las ha llevado el Instructor, que, no sabemos muy bien por qué, está jugándose la vida cruzando la calle (una amplia avenida con tres carriles por sentido). Le pego un grito desesperado: “¡Las llaves!“, e inmediatamente se arroja entre los Dacia y los Daewoo que circulan como a 100 por hora, con su estúpido llavero rojo de plástico en la mano.

Niculae tiene prisa. Arranco, me meto en una rotonda, llego al estadio Oblemenco y dejo el coche allí mismo. Unos dos minutos.

Aprobado.

Bajo del coche y se acabó.

Los trámites que quedan ahora son meras formalidades: Pagar 50 lei de tasa de emisión del permiso de conducir, solicitarlo en la Policía, recogerlo al día siguiente.

Tras el examen relámpago el autoescuelista balcánico puede relajarse: Lo ha conseguido. Ya nadie puede acusarle de que le gusten las cosas sencillas.

 

 

13 de diciembre de 2007

Archivado en: Vida diaria — Gigi @ 7:29 am

Hoy es un gran dia.

Hoy cumplo 6 meses en mi empresa y, de no recibir ninguna notificacion en el curso del dia de hoy, habre superado el periodo de prueba de 6 meses establecido en mi contrato.

Hoy tengo mi examen para el carnet de conducir, aqui en Craiova. Tras largos meses de tramites burocraticos, declaraciones notariales, colas ante absurdas ventanillas… me enfrento a la posibilidad (la necesidad) de obtener el permiso de conducir aqui, en Craiova. Hace apenas 45 minutos he aprobado la parte teorica. 22 aciertos. Uno mas y hubiera suspendido, pero he aprobado. En tres horas hare el examen practico. Algun dia os contare la historia completa.

Soy consciente de que utilizo demasiado esta frase, pero realmente hoy, 13 de diciembre de 2007, es uno de los dias mas raros de mi vida.

 

Diciembre 11, 2007

Hoy echo de menos España

Archivado en: Uncategorized — Gigi @ 11:02 pm

Hoy, 11 (ya 12) de diciembre de 2007, echo de menos España.

Una foto:

untitled.jpg

Y un poema de Gabriel Celaya:

ESPAÑA EN MARCHA

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

¡Viva España!

Diciembre 6, 2007

Caminantes sobre el lago de nubes

Archivado en: Uncategorized — Gigi @ 7:55 pm

Snagov

Lago Snagov, Rumanía, octubre de 2006. De izquierda a derecha, Ballestín, Iban, Ion, Gigi y Pedro (detrás de la cámara).

Un día memorable y una foto para el recuerdo.

Digna del gran Kaspar David Friedrich.

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